El encuadre en el que toman lugar mis sesiones de tarot, astrología y consultas sobre rituales.
No existe restricción acerca de lo que se puede preguntar al Tarot más allá de los límites que determina cada tarotista. En mi caso no restrinjo ningún tema, porque el Tarot puede responder a cualquier pregunta, y porque prefiero no juzgar las inquietudes que las personas traen a la sesión. Si alguien necesita una respuesta sobre un tema controversial, no me considero en la potestad de decir si es bueno o no para su evolución personal. Considero que, con el debido recaudo, toda pregunta puede ser respondida desde el respeto y con la intención correcta.
La confidencialidad de lo que sucede durante la sesión es absoluta. No voy a revelar nunca el nombre de ningún consultante, ni de las personas que me ha mencionado en las sesiones. La privacidad y la confianza son pilares fundamentales e inamovibles para cualquier sesión de Tarot.
El Tarot guía y puede aconsejar. Como tarotista puedo informarte de las opciones de acción que las cartas sugieren, pero nunca te voy a condicionar, ni voy a decidir en tu lugar. Voy a respetar siempre tu agencia y libre albedrío, y te lo voy a recordar en las ocasiones necesarias para que puedas elegir en plena voluntad y consciencia.
No voy a juzgar ninguna situación o accionar que puedas traer a la sesión. A veces, las consultas parten de situaciones que pueden ser mal vistas, de actitudes que algunas personas pueden considerar reprobables, o de lugares incómodos. En mi rol de tarotista, jamás voy a emitir juicios acerca de las decisiones personales de mis consultantes o de su entorno. Trabajo mi objetividad día a día en cada lectura, y me tomo en serio el hacer todo lo necesario para que el espacio de consulta sea seguro, cómodo y libre para ambas partes.
Si tenés alguna consulta o inquietud, no dudes en escribirme un mensaje. ¡Muchas gracias por leer!
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